27 de diciembre de 2013

1832.- TIRANÍA INTERIOR DEL ODIO



1832.- TIRANÍA INTERIOR DEL ODIO

 De repente sentimos angustia, miedo, vacío y desolación, llegan también la desesperación y la histeria nuestro otros tormentos espirituales, eso debería ponernos sobre aviso que nos hallamos ahí abajo, lejos de Dios, hundidos en nosotros mismos pensando en neutro ‘yo’, el judas, el traidor, desconfiando de Dios y de su Amor.

 Encerrados en nosotros, centrados en sí, a cada instante nos hundimos mas en el abismo que somos y en la nada desamorada y miserable en la que nos convertimos, por ello, a cada instante la vida se vuelve mas muerte, mas infernal, mas desolada, mas miserable, mas insufrible.

 Ahí el alma se reseca, se estrecha, se retuerce en el interior, padecemos su miseria desamorada. Es como un trapo de piso que se estruja y retuerce, tanto en la frente, como en la garganta, el pecho, la boca del estómago y en las entrañas.

 Es como un pomo de dentífrico que se estruja y retuerce vaciándose, pero es el alma que se va vaciando de vida, que se auto-consume por un lado, y que es consumida por satanás y la muerte eterna por el otro.

 Las almas están oprimidas y son exprimidas, tanto por su hundimiento en sí, por la estrechez de su amor, como por el adversario y la muerte eterna que pueden echárseles encima cuando advierten que éstas se han separado de Dios y hundido en sí mismas.

 Privadas las almas de Dios, cosa que ocurre por voluntad y elección propia, sufren su ausencia y el asalto de los enemigos espirituales que aprovechan a devorarlas. También sufren el odio o veneno que fermenta en su ser vicioso, corrupto y desamorado que es como ácido que quema, corroe, consume, devora, estropea.

 El odio se genera por rencor, porque no hemos perdonado, y es como veneno, ácido corrosivo, erosiona y destruye a las almas por dentro. El odio es odio siempre, no estamos a salvo del propio odio, el mismo odio que tenemos contra otros, nos odia.

 Ese odio se mueve en contra nuestra, y mientras carece de víctimas externas a las que estropear, maltratar y devorar, nos maltrata y consume a nosotros, es lo que en el mundo se ha llamado ‘el complejo militar-industrial’ que quiere guerra para continuar teniendo poder y dinero.

 Mientras no busquemos a Dios, vamos a seguir pudriéndonos en vida, vamos a continuar generando odio, éste va a seguir consumiéndonos, devorándonos, destruyéndonos y transformándonos a imagen y semejanza del primer autodestruido por su odio-veneno satanás.

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