4 de diciembre de 2014

HAY QUE VENCER LA TENTACIÓN DEL ODIO



HAY QUE VENCER LA TENTACIÓN DEL ODIO


 El Señor Guía a las almas, Él las conduce al Padre mientras que las va impregnando con El Espíritu.

 No es acción de un día ni de varios, es toda una vida que hay que perseverar en el camino.

 Toda una vida entre los peores tormentos, los mas horrendos padecimientos para tener que ofrecer al Padre, para tener que ofrecer en reparación.

 Los padecimientos nos los prodiga el enemigo, satanás. Lo hace por él mismo o por alguno de los suyos.

 Sirve aceptarlos y ofrecerlos para poder ser purificados en el dolor y para tener fe y practicar la perseverancia.

 No vamos a conocer algo diferente, no vamos a ver otra cosa.

 Tenemos que aprender a sufrir, debemos aprender a perseverar en la fe aun en medio de los mas horrendos tormentos.

 Debemos vencer la tentación del odio en medio del dolor.

 Nos tienta el adversario con el odio a Dios, también a otros, a los prójimos que son instrumentalizados para vomitar el veneno infernal.

 Odiando no ganamos nada, renegando tampoco. Odiándonos a nosotros mismos tampoco, que es una tentación común del adversario, hacer que nos odiemos a nosotros mismos.

 Hay que padecer el odio y no odiar, o en todo caso soportarlo y no ejercer acciones en respuesta ni obrar despechadamente.

 De esta manera nos vencemos a nosotros mismos, somos purificados, y además, vencemos a los enemigos que quieren volvernos como ellos para arrastrarnos definitivamente al abismo.

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