19 de febrero de 2015

GENERAN VENENO-ODIO POR ORGULLOSOS-EGÓLATRAS



GENERAN VENENO-ODIO POR ORGULLOSOS-EGÓLATRAS


 Chocamos contra otros porque somos dementes ególatras que desbordan de orgullo.

 Cuando no amamos a Dios generamos un espíritu de amor propio, eso es orgullo, un delirio, una fantasía, evasión de la realidad, una deformidad en el alma.

 Esta abominable e infernal deformidad, este delirio que llevamos en la cabeza como una corona que creemos que es de realeza cuando en realidad es de estúpidos, provoca que choquemos con el delirio de otros ególatras dementes como nosotros.

 Los conflictos son producto de choques de orgullos, de exceso delirantes de almas ególatras infernales.

 A veces se tata de almas sumamente delirantes que se exceden infernalmente y de las que debemos defendernos, y en estos casos no es choque de orgullos, sino defensa propia contra el exceso delirante infernal de ciertos cerdos ególatras abominables.

 Mas allá de estas cuestiones debemos considerar si estamos amando a Dios verdaderamente o si somos ególatras miserables centrados en nosotros mismos y que por ello nos hemos vuelto incapaces de apreciar la realidad.

 Todos somos ególatras, todos generamos orgullo-amor propio en lugar de amor a Dios, no hacemos mas que pensar egoísta y miserablemente en nosotros mismos. Somos caprichosos odiosos resentidos que en un lugar o en otro buscamos el motivo, la excusa, para vomitar odio, furia y maldad, el veneno que hemos generado adentro.

 Generamos veneno cuando queremos ser adorados, servidos, obedecidos, aceptados, tomados en cuenta, etc., cuando queremos imponernos, reinar, prevalecer, hacernos obedecer, etc.

 Cuando somos egoístas y no seguimos ni obedecemos a Dios, estamos generando veneno-odio-furia-caprichos-maldad, ahí es donde queremos ser adorados, ganar, triunfar, reinar, imponeros, prevalecer.

 Debemos prestar atención a esto, corregirlo y abandonar los caminos de perdición, de autodestrucción, de lo contrario acabaremos de pudrirnos en vida por miserables, egoístas y perversos infernales.

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