21 de febrero de 2015

TENTACIONES A VENCER



TENTACIONES A VENCER


 Nos tienta horriblemente el adversario castigándonos, haciéndonos padecer y amenizándonos con lo que padeceremos en el futuro para imponernos que queramos odiar en respuesta o como reacción.

 Nos golpea, castiga, hace padecer, nos impone grades sufrimientos, porque sabe que la reacción a tal acción suya es odio, venganza, furia, es la respuesta normal.

 Considerar que justamente nos hace odiar a quien debemos amar, o al menos, evitar odiar, acusar o despreciar.

 A veces se trata del alma que Dios quiere salvar y el enemigo nos esta buscando como cómplices de su odio para terminar de sumergirla en el abismo, para que, al condenarla, odiarla y despreciarla nosotros, pueda terminar de precipitarla en tinieblas.

 Otras veces no es así, no es alguien que Dios quiera salvar porque se trata de un alma que ha alcanzado irremediablemente la pre-condenación.

 La pre-condenación consiste en el alma rechazó a Dios en tierra de tal manera que ya ha confirmado ella misma que desea perderse.

 A estas almas no hay que odiarlas, aborrecerlas, despreciarlas, etc., como se merecen, porque al hacerlo quedamos pegados, enredados, atados, ligados.

 Si estamos ligados, atados, apegados, cuando se precipitan al infierno nos arrastran, por ello es que resulta necesario que no odiemos, que soltemos, que perdonemos y que dejemos Que Dios Haga Justicia.

 Es tiempo para crecer, evolucionar, madurar y dilatar el corazón, para amar-obedecer a Dios venciéndonos a nosotros mismos, haciendo aquello a lo que El Señor nos guía.

 Considerar que a la par nos ofrece el adversario alternativas, desviaciones, entretenimientos, cosas mas agradables, seductoras, cuando por el lado de los tormentos no puede disuadirnos.

 Son todas tentaciones que debemos pasar mientras seguimos al Señor y nos esforzamos por obedecerlo.

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