15 de marzo de 2015

FUENTES DE AMOR-VIDA O DE ODIO-MUERTE



FUENTES DE AMOR-VIDA O DE ODIO-MUERTE

 En el corazón surgen cuatro fuerzas, cuatro amores, cuatro voluntades de amar: A Dios verdaderamente, a sí mismo verdaderamente, a los que nos aman y a los que no nos aman.

 Lo que hace el adversario, satanás, es tender trampas para imponernos que no queramos amar, para que no desarrollemos esas cuatro fuerzas, voluntades, espíritus.

 Con trampas puntuales, a medida de cada uno, en la vida personal, logra que cerremos las puertas, que nos impongamos odiar, despreciar, aborrecer, rechazar, no amar, y así es como los cuatro puntos principales de salida, don, cuatro ríos de vida, se cierran.

 Generalmente siempre se trata de lo mismo, nos tienta para que queramos dominar, vencer, imponernos, hacernos servir, obedecer, adorar, aceptar, y no consiguiéndolo, la salida que nos ofrece es odiar como descargo y venganza de la frustración de las falsas expectativas que previamente alimentó.

 Eso en cada una de las cuatro direcciones, para cortar los cuatro ríos, vientos, fuerzas, voluntades, para imponer que no desarrollemos voluntad de amar en esas cuatro direcciones y para que generamos voluntad de odiar, aborrecer, rechazar, venganza, etc.

 Al no querer amar queda vacío, ese vacío se llena de tinieblas-oscuridad, de ausencia de Dios, ahí hay negación de Él, y es ahí donde se genera orgullo, amor propio.

 El alma se inunda de veneno, de orgullo, de amor propio, se convierte en ególatra narcisista infernal, mientras que hacia afuera vomita odio, desprecio, maldad, veneno, y siempre considerándolo algo justo, necesario, debido.

 Yace anudada, crece enroscada y retorcida, porque guarda rencor y hace esfuerzos para atrofiarse, para imponerse no amar, para tributarse a sí el amor y para dar odio a otros.

 Así transcurre el tiempo, y de esta manera lo usa para pudrirse en vida deformándose como demonio, convertirse en una inmunda abominación infernal que es la negación de lo que pudo y debió llegar a ser. Esto es fruto de no querer amar, de guardar rencor y de dedicarse a odiar.

 Lo que tenemos que hacer es empezar a buscar a Dios, discernir su Voluntad, negarnos a nosotros mismos colaborando en Que Su Voluntad Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida. Ahí es donde puede purificarnos, limpiarnos, liberarnos y donde puede El Señor Salvarnos, Santificarnos, devolvernos a la Vida.

 Ahí puede Él verter su Espíritu en nosotros y hacerlo correr por medio nuestro, pero si tenemos las puertas cerradas, no lo recibimos, no nos limpia ni nos santifica y terminamos quedando encerrados auto-consumiéndonos, autodestruyéndonos.

 Comprender que Dios no puede obrar en nuestra vida y no es por incapacidad suya, sino porque no lo recibimos, admitimos, no lo dejamos, lo estamos rechazando, Él puede y quiere, pero no va a forzarnos, no va a imponerse.

 Comprender que si elegimos adorarnos y no amar, el alma se convierte en fuente de odio-muerte-destrucción-desgracia, pero si elegimos adorar a Dios y amar al prójimo como a sí mismo, nos convertimos en fuentes de vida.


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