4 de abril de 2015

GENERA DESEOS DE VENGANZA, EMANACIONES DE AMOR PROPIO



GENERA DESEOS DE VENGANZA, EMANACIONES DE AMOR PROPIO


 Hay correcciones, limitaciones, humillaciones, etc., que no pueden evitarse, que debemos soportarlas por la fuerza que se imponen, por la autoridad de quien las dispone.

 Eso genera resistencia, oposición interior, rebeldía. Puede haber una aceptación eterna, formal, pero no interior, no real, solo aparente, porque se acepta lo que no puede evitarse o de lo que no podemos evadirnos.

 Eso también genera un deseo de venganza, que puede ser libración de la opresión, limitación, humillación, corrección, etc., todo eso que ofende el orgullo, o bien puede ser algo peor como una maldad o hacer padecer al mismo que nos humilla o a otros al obrar despechadamente.

 A veces podemos acomodarnos a limitaciones, humillaciones, correcciones, opresiones, etc., todo eso que ofende el orgullo-amor propio y ofrecerlo como sacrificio.

 Esto puede hacerse, pero no nos deja libres de generar rebeldía interior, resistencia, deseo de venganza.

 Ese deseo de venganza puede manifestarse en hacerse amar, adorar ver, reconocer por otros y/o por Dios. También en buscar dominar, prevalecer, conquistar, someter.

 Otra forma en la que puede manifestarse es obrando directamente con odio, deprecio, maldad, tanto para con quienes humillan y someten, como para con terceros.

 Otra forma en la que se manifiesta ese deseo de venganza es fingiendo obediencia con el deseo oculto de llegar a dominar disimuladamente a quien humilla y somete. Esto puede ser inconsciente, instintivo.

 Estas expresiones del deseo de venganza contra la humillación o limitación padecida, son expresiones del ‘yo’, son deformaciones y exaltaciones del ego, son columnas de orgullo, emanaciones de amor propio.

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