27 de mayo de 2015

EL TRABAJO ESPIRITUAL QUE DEBEMOS HACER



EL TRABAJO ESPIRITUAL QUE DEBEMOS HACER


 Es horrible pero nos conviene pasar por humillaciones, decepciones, derrotas, desgracias, padecimientos.

 Esto sirve para desengañarse, desencantarse, para volver a la realidad, para no mentirse a sí mismo y comprender que no somos dioses, que no somos el centro del mundo.

 Sirve en definitiva para madurar y para que no sigamos perjudicándonos como lo hacemos cuando nos evadimos de la realidad y nos encerramos en fantasías, delirios, etc.

 El dolor nos recuerda lo humanos e inútiles que somos, nos da una cuota de humildad que hemos despreciado siempre y nos devuelve a la realidad.

 Ahí lo que debemos hacer es aceptar esa realidad, padecer la frustración, aceptar que no somos dioses, ver el fracaso, comprobar que todo se derrumba y es inútil cuanto hagamos.

 Tenemos que evitar que el odio en ese momento nos devore, no convertir el desencanto, la frustración, en furia descontrolada. Si bien es normal que odiemos, no tenemos que dejarnos llevar o que ese odio se convierta en acción.

 Lo que hay que hacer es purgar el odio que esta brotando como efecto de la frustración, desencanto, decepción, desilusión, etc.

 Justamente, para esto sirve esta situación, para que brote eso podrido que tenemos adentro y podamos purgarlo liberándonos, pero sin que se convierta en una acción en perjuicio propio y ajeno.

 Si no es purgado sigue trabajando adentro, nos sigue devorando, carcomiendo, destruyendo, envenenando, y a la vez, continúa creciendo, de manera que puede llegar a poseernos, descontrolarnos y darnos problemas mas adelante.

 Si no aprendemos a purgar estas inmundicias, podredumbres, vicios, etc., vamos a terminar arruinándonos la vida en el mundo y para siempre después. Es el trabajo espiritual que debemos hacer, aprovechar todo para purificación, liberación, para crecimiento, evolución, para acercarnos mas a Dios.

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