30 de julio de 2015

UNA HORRIBLE TENTACIÓN



UNA HORRIBLE TENTACIÓN


 Con la intención de que nos lijamos a nosotros mismos, el adversario nos da la oportunidad de venganza, de escupir odio-veneno.

 Nos presenta como culpables a quienes nos cuesta amar o a quienes fácilmente odiamos por cualquier motivo.

 Nos presenta una muy oportuna oportunidad para acusar, condenar, odiar a quienes nos es difícil amar.

 Todos tenemos facilidad para amar a determinadas personas y a la vez, una facilidad infernal para odiar a otras, y esto se deriva de cómo es cada uno y de cómo ha vivido, de las situaciones vividas.

 Buscando lograr que odiemos, los demonios tienden trampas ahí donde nos es fácil odiar, nos presentan a personas que fácilmente odiamos como culpables o responsables de nuestras desgracias.

 A veces no hace falta que mientan, simplemente permiten que veamos al Verdad, otras veces la exageran un poco. La cuestión es que se trata de una trampa.

 Comprender que quieren inducirnos a odiar, movernos a acusar, condenar, despreciar y se valen de los hechos de la vida diaria donde surgen roces normales de la cotidiana convivencia.

 Puede ser que se trate de situaciones que surgen en la vida normal y que los demonios aprovechan, o puede tratarse de situaciones que ellos mismos provocan.

 Cuando ocurren tales situaciones pinchan, hostigan, atormentan, castigan para que, padeciendo el dolor, estemos mas dispuestos a escupir veneno, inclinados a odiar.

 Ahí nos ofrecen como culpables a quienes nos cuesta amar, soportar o perdonar, a quienes siempre vemos como culpables o responsables de todas las desgracias.

 Es una tentación, horrible tentación en la que quieren imponernos que nos elijamos a nosotros mismos y vayamos por malos caminos. Es la tentación que tenemos que vencer para vencernos y para ser libres. No hay que odiar

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