2 de agosto de 2015

UNA ÚLTIMA OPORTUNIDAD



UNA ÚLTIMA OPORTUNIDAD


 Nuestro-orgullo se impone, reina, prevalece, nos controla, domina, quiere manipularnos y así nos obliga a dedicarnos a satisfacerlo-conformarlo sin límite alguno.

 No quiere que dejemos de prestarle atención ni por un instante, no quiere que dejemos de adorarlo y satisfacerlo.

 Es como una prostituta celosa histérica desesperada por ser adorada, quiere control total con la intención de asegurarse ser tomada en cuenta.

 En esa histeria nos envuelve, agota, pierde, arruina, consume, estropea, y no hay manera de resistir su dominio, control, imperio, porque no tenemos fuerza, capacidad y ni siquiera vemos lo que sucede, solo nos dejamos llevar.

 Mas histérica se vuelve descontrolándose por completo cuando buscamos a Dios, cuando salimos del camino acostumbrado de egolatría narcisista infernal. Ahí nos odia con furia propia de demonios, nos aborrece y se como sea quiere oprimirnos, esclavizarnos, maltratarnos y hacernos padecer.

 Lo quiere como medio para dominarnos y lo quiere como venganza porque no la adoramos como lo desea.

 Tenemos a esta prostituta adentro, no es solo la mencionada en el Apocalipsis, es el mismo delirio de orgullo que surge en el abismo de la egolatría y que quiere imponerse, controlarnos por completo, dominarnos y obligarnos a satisfacerla.

 La única manera de ponerle límites es volviendo a Dios con esfuerzo, sacrificio, perseverancia, negándonos a nosotros mismos verdaderamente para obedecer la Voluntad Divina donde el ego queda en ayunas y donde no puede generarse orgullo.

 La única forma de liberarse del delirio de orgullo es por purificación, solo con un sacrificio total de sí que podemos hacer renunciando a la propia voluntad, buscando y discerniendo la voluntad de Dios para colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida.

 Como esto no lo hacemos, Dios nos da una última oportunidad por y para nuestro bien que consiste en una dificultad, tropiezo, desgracia, accidente, algo inevitable, caso fortuito y fuerza mayor en donde el orgullo se ve quebrantado y ofendido, limitado y done podemos purgarlo.

 Ahí lo purgamos si dejamos de renegar, si dejamos de dar vueltas, si buscamos la Verdad, nos rendimos ante Dios y nos entregamos a Su Voluntad. Si no hacemos esto, continuaremos generando orgullo y seguiremos por el camino de autodestrucción.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario