6 de septiembre de 2016

CONVERTIRSE EN ESENCIA-AMOR-ESPÍRITU



CONVERTIRSE EN ESENCIA-AMOR-ESPÍRITU


 Debemos aprender a vivir como en el cielo acá en la tierra, es decir, espiritualmente, angelicalmente.

 Hay que aprender a amar a Dios y convertirse en ofrenda-don de amor, así como Él es amor-don para con nosotros.

 Debemos convertirnos en amor-entrega, llegar a ser una constante puesta a su disposición, entrega total a su Divina Voluntad.

 Amor es entrega, en la entrega se manifiesta el amor.

 Así es como nos convertimos en esencia, solo esencia, solo amor, y consecuentemente, llegamos a ser verdaderamente espirituales.

 Debemos sacrificar la vida propia, la voluntad propia, el ‘yo’, la humanidad, el ego, no hay que darle satisfacción, tenemos que pasar por el mundo satisfaciendo a Dios, viviendo por y para Él.

 Sacrificado la propia vida, no dándole vida la ‘yo’, a la voluntad propia, para obedecer a Dios, para seguirlo en su Voluntad es como nos convertimos en amor-esencia-espíritu.

 Las almas que viven para satisfacerse a sí mismas, por y para sí, son ególatras narcisistas infernales que se hunden-pierden en sí, en el abismo de su vanidad, se consumen deseando ser adoradas, buscando, exigiendo y demandando que les den a ellas satisfacción.

 Ahí se convierten en esencia del mal, llegan a ser semejantes a demonios, se vuelven corruptas, espíritus impuros.

 Debemos aprender a no tener vida-voluntad propia, a colaborar con Dios para que Él tenga vida en nuestra vida, haga su vida y establezca su Presencia.

 Debemos estar dispuestos a tener solo la vida que Dios quiera darnos en el mundo.

 No hay que apegarse a nada ni a nadie, solo debemos hacer aquello que Dios quiere, y hacerlo bien. También de eso hay que desprenderse porque cumplida una misión, comienza otra.

 Así es como solo nos quedamos con la esencia, nos convertimos en esencia, espíritu, amor, entrega, solo obedecemos y pertenecemos a Dios, a su Divina Voluntad.

 Cuando quiere algo, nos dedicamos a eso lo hacemos bien hasta consumarlo-concluirlo, luego lo dejamos como si nunca hubiese existido y seguimos para comenzar otra cosa y de esta manera seguimos la Voluntad Divina cosechando el fruto de convertirnos en esencia-amor-entrega-espíritu-voluntad de obedecer-pertenecer a Dios, así nos convertimos a su imagen y semejanza.

 De esta manera somos no solo transfigurados, sino también transubstanciados.

 Muchos hablan de amor, pero no saben ni quieren amar, amar es entrega y se comienza por Dios, poniéndose a su disposición, siguiéndolo-obedeciéndolo, colaborando con Él en lo que quiera.


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